Apariciones de lo real, de Gaspar Segafredo (2024)
Recomendación de lectura del libro de poesía homónimo de Gaspar Segafredo (Ediciones del Dock, 2024). Por: Jerónimo Maina.
2020
Cosmonautas
de nosotros mismos…
¿Cómo se crea la vía
de regreso
a lo desconocido?I
Gaspar nació en Buenos Aires en 1983 y vivió su infancia en Roma. Es guionista y psicólogo existencial. En 2024 publicó Apariciones de lo real, su primer libro de poemas.
Me pregunto acerca de la psicología existencial. Pienso en El hombre en busca de sentido1. Me interno en la web porque quiero encontrar alguna manera satisfactoria de presentar el enfoque para esta nota (no puede deslindarse, intuyo, la lectura de su poesía con el ángulo desde el cual mira el mundo).
Encuentro una entrevista que Gaspar le hizo a Kirk Schneider (referente en la terapia humanista existencial) en 20192. Copio un fragmento que confío, en su especificidad, consigue ilustrar el pensamiento:
¿Desde la perspectiva existencial, qué hay detrás del incremento de la depresión y la ansiedad que denuncia la OMS en sus informes de los últimos años?
Tiene que ver con la falta de sentido, de un sentido profundo, una falta de espiritualidad y de apertura a una capacidad de asombro hacia la vida, hacia el misterio y el regalo que es la vida. Con esto también relaciono el incremento de los problemas de adicción y de aislamiento. Hemos sido tan compartimentados a través de un embudo en nuestras mecánicas rutinas diarias. Reducimos el mundo a una pantalla de cuatro pulgadas, y nos olvidamos de que el espectáculo principal ocurre fuera de la pantalla. El contexto socioeconómico también es parte del problema: de ahí la predominancia de terapias protocolizadas y breves, basadas exclusivamente en el condicionamiento, que se le hace a la persona, en lugar de ayudar a la persona a luchar y desarrollar agencia para poder tomar decisiones acerca de cómo quiere vivir realmente. Al mismo tiempo creo que hay muchas personas con hambre de comprometerse con una visión más amplia de la vida, con nuevas formas de espiritualidad.
En uno de los primeros poemas del libro, en sus visiones del tiempo, Gaspar visita una escena de enfermedad en su infancia:
Alergia desconocida
Delirar de fiebre,
fiebre que delira de mí.
Es una alergia desconocida.
Tengo cuarenta y un grados, diez años
y un prematuro miedo
a desaparecer,
en esa batalla de hielo y fuego que tenemos dentro.
Grito palabras incomprensibles
justo antes
del cruce noche día.
Cae la gravedad;
no hay piso ni techo.
Lo percibo,
sereno y sin forma.
Palabras, piel y miedo
se alejan.
Es de un color cambiante
que jamás viví de nuevo.
Ese color que éramos.
Guiado por las voces de mi hermana y mi madre
regreso
a los límites de mi cuerpo.
La criatura se disipa
como diente de león en el aire.
La alergia no volvió.Esa batalla de hielo y fuego que tenemos dentro. Camino con mi intuición. Intuyo ese hambre de comprometerse con una visión más amplia de la vida. La pregunta profunda acerca de la existencia como lente para acercarse a la lectura del libro.
II
Conocí a Gaspar en enero de este año, en una lectura de Tertulias Poéticas. En este ciclo, organizado por Roma Godoy, convocan cada mes a enviar poemas breves bajo un eje temático; luego, diseñan un fanzine con los textos elegidos, y organizan una tarde de lectura en voz alta con sus autorxs3.
En esa ocasión, nos convocaban los pájaros. Gaspar participó con un poema que no habla estrictamente de aves, sino de sueños que vuelan en las madrugadas, más allá y a pesar de quienes los han venido a soñar. El sueño como pájaro, el ser humano como bicho que se aleja y se acerca de sí, como bicho que en cielo y tierra se busca.
Esa tarde no llegamos a cruzarnos post-lecturas. Intercambiamos mensajes por redes sociales, y a las pocas semanas fui a visitarlo a su casa, en donde intercambiamos libros y charlamos rato tendido sobre literatura, psicología, el ser humano.
Es lindo cuando la poesía da su toque de vara mágica para conectarnos de en serio (es lindo cuando la dejamos hacer).
Leí los poemas de Apariciones de lo real en aquel momento, en verano. Marqué cosas, lo dejé reposar en mi biblioteca con la intuición de que más adelante querría escribir sobre él, especialmente como un modo de leerlo mejor, con más atención, dialogando entre la acción del leer y el escribir.
Son poemas que dibujan un centro al que se llega espiralado, poemas que dialogan y danzan con el misterio, que adquieren la consistencia del sueño, que a ratos se nos escapa, se nos olvida, que a ratos se nos imprime con la fuerza de la verdad.
Criatura nocturna
Las colinas de noche,
roce de ramas,
susurro de grillos y estrellas.
Una brisa entre los árboles
renace viento en el claro.
Camino la oscuridad,
descalzo,
hasta la quietud
alerta
de mi cuerpo,
en busca
del viejo animal nocturno.
Quiero verlo
emerger de la sombra.
Quiero enfrentarlo,
resistir la huida,
mirarle los ojos lunares
mientras atraviesa el pasto azul.
El lobo orgulloso de mis ancestros
ronda por ahí,
con sus colmillos blanquísimos
y un aullido que es mi dolor.
Camuflado,
me gruñe el silencio.
Sé que estás ahí,
criatura plateada
de la oscuridad inconsciente.
Te escribo respirar:
inhalación
exhalación
inhalación
exhalación
el pulso
de la noche,
en cuyo manto
clavo estas palabras.
En el amanecer rojo
de esa herida,
drena el encantamiento.
Finalmente
respiramos a destiempo.
Los caminos se bifurcan
entre las colinas.
Vos, hacia los bosques.
Yo, hacia el océano.III
¿Cómo aparece, como no se nos muestra, en el hueco de nuestro día o de nuestra noche, lo Real?
La Realidad se ordena por capas, y la mayor parte del tiempo no llegamos, nos aturde y obnubila la faz superficie. Confundimos artificio y corazón, tomamos por núcleo lo que no es más que el reflejo de refilón en un vidrio entre sombras.
¿Cómo se las ingenia el sustrato de lo Real para colarse entre las grietas que tapa con masilla, tan rápido, este mundo sordo?
La poesía de Gaspar es un trabajo de artesano en esa búsqueda, un ejercicio de mirada para bajar al centro de la tierra y traer, desde el lenguaje, destellos que nos permitan entrar. En escenas de lo cotidiano, en exploraciones internas, acceder a otra cosa, subir un peldaño.
Como en Ulises en el vagón, en el que aparece el héroe épico en el Ramal Mitre, y el poeta insiste sobrio en aquello que nadie parece acabar de oír.
Ulises en el vagón
Sentado junto a la ventana,
achina los ojos viejos:
intenta leer el cartel de estación Victoria.
La piel curtida y grisácea
como tronco de olivo.
Hechizado sin remedio por un Alzheimer,
habla de a ráfagas,
al pibe de al lado
tragado por el celular.
Mi mujer y mi hijo me esperan con la cena lista
pero olvidé...
el camino a casa.
Me fui una noche de lluvia.
La lluvia borra las huellas...
Irrumpen sirenas de ambulancia.
Ulises levanta la mirada, se endereza en el asiento.
Acerca, apenas, el oído al vidrio.
Busca algo...
Las sirenas se alejan.
Ulises vuelve a acomodarse en el asiento.
Mi mente me engaña,
hay pensamientos que se meten
disfrazados de otros.
Lo dice,
pero Nadie responde.
Saca un frasquito con líquido.
Son flores, para no extrañar tanto,
explica.
Tres gotas bajo la lengua.
Llegamos a Tigre.
Ulises permanece sentado,
mientras el vagón se vacía.
Un guardia,
enorme, pelado y de una sola ceja,
le sacude el hombro.
Abuelo, ey, abuelo...
Ulises sale de la estación,
cierra su abrigo hasta subirse la capucha.
Mira alrededor,
camina indeciso,
a la deriva.
Con su paso dibuja
las caras desconocidas que lo rodean.
Hasta ver el Río.
En la estación fluvial
pide indicaciones a una mujer,
de pelo cobrizo
y porte distinguido.
Ulises sube con decisión a una lancha
interisleña.
Acaricia la madera de la cubierta.
Y sigue viaje...IV
Apariciones de lo real está organizado en tres partes: Visiones del tiempo; visiones de tren; visiones de cuarentena. Tiene un texto de contratapa breve de Fabián Casas, maestro de taller de Gaspar (entre otrxs como Aída Bortnik y Pedro Mairal). Y una dedicatoria:
A Dante, que me mostró el océano.
En el poema Lazo viral cruza virus con unión transpersonal, y concluye:
Oxígeno y virus recorren la sangre, de corazón a corazón. Viaja, viaja, viaja... viaja él, viaja ella, viajan ellos, viajás vos, viajo yo, un mismo viaje.
En Apariciones de lo real lo real aparece. El poeta mira de frente y cuando la vista no alcanza se alcanzan otras capas que a simple viste no se han de ver.
Retrata Gaspar en una de aquellas visiones del tiempo:
Regreso a mi casa ajena
Llegar a casa ilusionado
y ser ajeno.
La gente que la habita te desconoce.
Un día doblaste la esquina...
con ese movimiento
desdibujaste el camino de regreso.
Podrás verlos,
ni tan cerca, ni tan lejos,
por los ventanales de tu infancia;
contenidos por el hogar anaranjado,
madera clara y alfombras lanudas;
hechizados por el efecto antidepresivo
del potus de hojas colgantes
y un loro amarillo en la cocina;
acompañados por las invisibles telarañas
en el techo de tu cuarto, sobre la cama,
donde entre luces y sombras
puede haber apariciones
de ínfimos ángeles guardianes.
Vos, arrojado a la existencia
fría, nocturna y agnóstica.
En el silencio,
ecos de ladridos.V
¿Quién mira, y desde dónde?
El poeta persigue lo inasible. Como buen conocedor de la presa organiza el sigilo. Se acerca de ángulo en ángulo para medir el volumen de lo que se quiere ver. Persigue lo inasible no para obtenerlo, no para asirlo, sino para mirarlo, para danzar ahí.
Como en esta otra visión de tren, donde el primer verso vaticina la tragedia y el último la abraza, unión cósmica entre el ser humano y un otro ser, entre los desconocidos que se miran y aquello que los abraza.
Del otro lado de la vía
El sol arrojado sobre la estación.
Tiñe de rojizo:
los árboles, el puente, los rieles, el tintineo de la barrera baja.
Algunos esperamos para cruzar las vías.
Del otro lado,
un hombre camina por la calle hacia la barrera
una caminata de años.
El sonido liso y plateado del tren se avecina.
El hombre se detiene frente a mí,
en espejo.
Resuena la bocina profunda del tren, cuando él me mira.
Nos miramos.
Tiene mi edad y ojos claros de náufrago.
Parpadean frío en las entrañas.
El estruendo del tren encima nuestro,
cuando él salta hacia delante;
la mirada sostenida
en mí.
Metal enorme
a toda velocidad...
El sol,
bajo tierra.VI
Prosigue, desde el extracto citado al comienzo de la nota, la entrevista a Kirk Schneider:
¿Cómo entiende esa espiritualidad?
A través de mi noción de agnosticismo con capacidad de asombro, tengo la intención de que nos tomemos muy seriamente al misterio. Implica un foco en la experiencia encarnada de la vida, en el misterio de existir. Sería una capacidad de asombro y una forma de ser. (…) Apunto a lo que Albert Einstein denominaba religiosidad, que no es religión. Tiene que ver con la habilidad de experimentar el asombro en cada momento, el asombro de su paso, de su riqueza, de su raíz histórica, de su conexión, y la nuestra, con algo cósmico mayor. La realización de que la tierra está girando alrededor del sol a 67 mil millas por hora, anidada en una galaxia que viaja por el universo a 1.2 millones de millas por hora hacia una destinación desconocida, y desde un origen desconocido. Son cuestiones de las que en general no somos conscientes, pero son reales según lo que sabemos hasta el momento, y cada uno de nosotros participa en ellas durante toda la vida.
Pienso en cómo hacer pie y danzar en estas 67 mil millas por hora, cómo escribir en la noche, cómo hacerlo, cómo volverse noche.
Pienso en la poesía que siempre un poco a esto nos ayuda. En la poesía como búsqueda de esta espiritualidad agnóstica, en las múltiples miradas que a través de la poesía miran el misterio y nos invitan a mirar. Quien mira lleva consigo un nombre. Camina en la noche, atraviesa el desierto. Persigue una estrella.
Apariciones de lo real se editó en Ciudad de Buenos Aires por Ediciones del Dock, en 2024. Si desean comprarlo, pueden hacerlo en este link. También pueden contactar a su autor en su cuenta de Instagram.
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* Todos los poemas de este artículo fueron escritos por Gaspar Segafredo y se comparten con autorización del autor.
Editado por primera vez en Alemania en 1946, narra en primera persona la experiencia del psiquiatra Victor Frankl como prisionero en campos de concentración durante el nazismo. El libro se convirtió en un clásico de la literatura y en un pilar, de fácil acceso y lectura, de la logoterapia, enfoque psicoterapéutico desarrollado por Frankl que puede entenderse como una vertiente específica de la psicoterapia existencial.
La entrevista se publicó en la Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial (Año 10 - N° 19 - Oct. 2019) y puede leerse completa en este link.
Aprovecho para recomendar fuertísimamente este ciclo, mi preferido de lo que conozco que sucede actualmente en Buenos Aires (con la humildad de aceptar que conozco poco, para la inmensa profusión de lecturas y poesía oral que afortunadamente subsiste y florece). Pueden visitar sus redes y estar atentxs a la convocatoria en curso.




